100 cuadros.
Un sueño.
Hola, soy Miguel, seminarista. En julio de 2027 me voy a Corea, a un voluntariado y a la JMJ, a servir y a rezar con jóvenes de todo el mundo. ¿Me ayudas a llegar?
Sígueme en Instagram: @miguelgoni03
Tu donativo, mi agradecimiento
Todo lo que aquí se recoge son donativos voluntarios para ayudarme a costear el voluntariado y la JMJ. Por cada donativo de 25 € te regalo un cuadro original mío, como muestra de agradecimiento. Tu nombre quedará escrito sobre él.
Toca un cuadro libre para elegirlo. Si quieres aportar más, elige varios a la vez (donativos en múltiplos de 25 €).
¿Quieres aportar al viaje?
Si prefieres ayudarme de otra forma, o tienes cualquier duda, escríbeme y lo hablamos con calma. Me hace mucha ilusión que estés en este camino.
Quién soy
¡Hola! Soy Miguel, tengo 23 años y soy el pequeño de mi casa. Tengo unos padres geniales y dos hermanas mayores.
Lo que soñé y lo que sueño
De pequeño soñaba con ser médico o abogado. Hoy sueño con ser sacerdote, y desde 2024 estoy en el seminario de Oviedo. Desde 2021 formo parte de Hakuna, un grupo católico.
Un sueño pendiente
Siempre he querido salir de mi mundo y hacer un voluntariado en la India o en África. Pero se me ha iluminado la opción de Corea... ¡y qué ganas tengo!
Si quieres conocerme un poco más, escríbeme. Me encantará charlar contigo.
La obra
Es un Cristo sencillo: pocas líneas, un solo color y nada que sobre. Lo vi en algún lugar y se me quedó grabado, hasta que un día me brotó pintarlo, sin planearlo. Desde entonces me inspira muchísimo.
Un Cristo abajado
No quise un Cristo perfecto ni glorioso. Me salió un Cristo pobre, abajado, hasta pringado, como esos a los que nadie mira. Así se hizo Dios por nosotros: bajó hasta lo más bajo, hasta donde estamos los pobres. San Pablo lo dice en la carta a los Filipenses (2, 6-8): se despojó de sí mismo y se hizo uno de tantos.
Con los brazos abiertos
Y aun así, tan abajado, tiene los brazos abiertos y en alto. Se entrega sin guardarse nada y espera a quien se acerque.
Para tu casa
Cuando cuelgues el cuadro, quiero que te recuerde que Cristo está cerca, también en lo pequeño y en lo pobre. Por eso lo pinto, y por eso quiero llevar mi servicio hasta los pobres de Corea.
Detrás de cada cuadro
Detrás de cada cuadro, junto a mi firma, escribo a mano: «Sí, Padre, así te ha parecido bien» (Mt 11, 26).
Por qué voy
Hola, soy Miguel. La idea de Corea nació como un «¿y por qué no?». ¿Por qué no lanzarme? ¿Por qué no ir a buscar a Dios en la otra parte del mundo?
El riesgo de seguir a Dios
Seguir a Dios es un riesgo. Siempre lo ha sido. Y yo quiero correrlo: lanzarme, fiarme y ver por dónde me lleva Cristo.
Voy a servir
En julio estaré un mes de voluntariado con los pobres de Corea. Antes de recibir, quiero dar. Servir con mis pobres manos, llevar a Cristo a cada uno y «que ninguno se pierda», es la mejor forma que conozco de preparar el corazón.
Voy a compartir
Viajo con Hakuna. En Hakuna, un grupo católico, llaman «compartiriados» a los voluntariados, y esa palabra me mueve y me cambia la mirada. Servir no es solo dar algo a otro: es compartir la vida. Quiero compartir la que yo he recibido y dejar que la vida de los pobres de Corea me empape y me cambie a mí. No voy a hacer cosas por ellos, voy a estar con ellos, y a descubrir juntos lo verdadero y lo bonito que es vivir.
Voy a rezar
Después viene la Jornada Mundial de la Juventud, en Seúl, del 3 al 8 de agosto de 2027, con el Papa León XIV y miles de jóvenes. El lema lo dice todo: «¡Tened valor: yo he vencido al mundo!» (Jn 16, 33). Cristo ya ha vencido: ¡la VIDA vive!
Y hay otra frase del Evangelio de Juan que me empuja: «¡Levantaos, vayámonos de aquí!» (Jn 14, 31). Jesús la dice en la Última Cena, en el mismo discurso de despedida de donde sale el lema de la Jornada. Es una llamada a no quedarse quieto: levantarse y ponerse en camino.
Voy con la Iglesia de Corea
Conocer de cerca a la Iglesia de Corea, tan joven y tan marcada por la fe de sus mártires. Cinco continentes, muchas lenguas, una sola fe. Eso es ser católico: sentirte en casa en cualquier rincón del mundo.
Voy con un rumbo
Soy seminarista y cada mañana me pongo ante el Señor para que me use. Estos encuentros ayudan a muchos jóvenes a escuchar esa llamada. Quiero ir con los oídos bien abiertos.
Y te necesito
No puedo hacerlo solo. Cada cuadro de esta web es un trocito del viaje, y detrás de cada nombre hay alguien que ha apostado por mí. Si ahora no puedes ayudar con dinero, rezar por mí vale muchísimo. Gracias, de corazón.